viernes, 8 de abril de 2011

Ensayo TIC

TRABAJO PRÁCTICO NO PRESENCIAL Nº 2: Ensayo

TÍTULO: Nuevas tecnologías. Un camino desde la información hacia el conocimiento

INSTITUCIÓN: Instituto Superior de Formación Docente Nº 19

AUTORA: Mercedes Calo Stapich

Resumen:

            Este trabajo se propone articular la bibliografía leída en torno a la cuestión: ¿es posible convertir las prácticas cotidianas de docentes y estudiantes con las nuevas tecnologías en una herramienta para la construcción de sujetos más autónomos y socialmente responsables?
            El problema planteado reviste importancia en tanto vivimos en una sociedad de la información, que puede volverse agobiante, por diversas razones: porque la escasa competencia de algunos sujetos –cosa que ocurre a veces con los docentes- los hace vivir con frustración e inseguridad la presencia constante de los nuevos medios; porque, en el otro extremo, a veces se vive sumergido en ellos pero sin que sirvan para mejorar la calidad de vida; porque la pertenencia a sectores sociales desfavorecidos no ha facilitado la alfabetización  tecnológica, generando así otra brecha que ensancha la desigualdad entre las personas.
            A través de la lectura y la reflexión sobre los documentos proporcionados por la cátedra y algún otro material que se ha incluido, se buscará encontrar respuesta a la pregunta planteada al principio, sin pretender con ello agotar un tema tan vasto y complejo.

Introducción

            Siempre el ser humano estuvo interesado en comunicarse y, a lo largo de su historia, desarrolló diversas tecnologías que le permitieron hacerlo. Nuestra época se caracteriza por un desarrollo extraordinario de estas tecnologías y, por eso mismo, ha sido llamada la sociedad de la información.
            Según Trejo Delarbre (2006), los rasgos de esta sociedad son:
  • la exuberancia, en relación con el volumen de información que satura el escenario en que nos movemos continuamente;
  • la omnipresencia, ya que los medios se encuentran en los espacios privados y públicos;
  • la irradiación, por cuanto los mensajes rompen con las barreras del espacio y del tiempo;
  • la velocidad, que reduce y a veces anula el carácter diferido propio de formas más tradicionales, como la carta;
  • la multilateralidad, pues se reciben mensajes de todas partes, pero también la centralidad, a la que hace referencia Appadurai, al hablar de la globalización y de la “americanización” de la cultura;
  • la dualidad interactividad/unilateralidad, uno de cuyos términos se impone al otro, dependiendo de la  tendencia a la participación o la pasividad de los usuarios;
  • la desigualdad, debido al acceso más o menos fácil que tienen las personas y las comunidades a los nuevos medios;
  • la heterogeneidad, por la pluralidad de voces y opiniones, paralela al riesgo de la manipulación de la información con el fin de imponer determinadas opiniones;
  • la desorientación, producto del enorme volumen de información y la dificultad de determinar a veces su confiabilidad;
  • la ciudadanía pasiva, cuando prevalece el consumo por sobre la producción.
Por otra parte, algunos opinan, como Daniel Filmus, que estamos ante un cambio cualitativo de gran relevancia, dado que se ha generado una sociedad del conocimiento.
Ahora bien: ¿es lo mismo información que conocimiento?, ¿es posible minimizar los aspectos negativos de esta revolución tecnológica?, ¿pueden los nuevos medios de comunicación mejorar nuestra calidad de vida?, ¿son, en definitiva, herramientas aptas para hacer de nosotros sujetos más autónomos y ciudadanos más participativos?
El objetivo de este trabajo es responder, a través de la indagación en los textos consultados, a estas preguntas.
La hipótesis que se sostiene es la de que las nuevas tecnologías pueden ayudar en la construcción de sujetos más autónomos y participativos si se dan ciertas condiciones, entre ellas la intervención de docentes que hagan de ellas un uso reflexivo y cuidadoso.

Desarrollo

      Daniel Filmus, en El papel de la educación frente a los desafíos de las transformaciones científico-tecnológicas, dice que con la entrada en el siglo XXI, a nivel mundial el conocimiento pasa a ser el factor principal de la competitividad entre las naciones; de ahí la importancia de la formación de recursos humanos.
      Uno de los problemas que se pueden señalar en el uso de las nuevas tecnologías es la confusión entre información y conocimiento. Esta es una distinción que el docente necesita tener clara para sí mismo, en primer lugar, y para sus estudiantes, en segunda instancia. Es común que en las escuelas se observe la escena en la que los alumnos, que han recurrido a Internet y han hecho sus búsquedas, aporten una cantidad de datos sin discriminación ni procesamiento. En este punto, es imperativo que el docente pueda facilitar el proceso para convertir esa información en saber.
      Al respecto, dice Silvia Contín (2010): “La diferencia entre sociedad de la información y sociedad del conocimiento, desde nuestra perspectiva, radica en la posibilidad de construir a través del proceso educativo y de la tarea multialfabetizadora, diversas estrategias para (…) seleccionar información desde principios construidos por el lector y el mediador, impulsar la producción de conocimientos, la investigación y el desarrollo de estrategias de comprensión cada más profundas y diversas.” (p. 72)
      Para ello, es necesario tener en cuenta que la información es externa, mientras que el conocimiento es interiorizado; la primera es caótica y veloz, y a veces efímera, mientras que el segundo es estructurado; la información se puede automatizar pero el conocimiento es humano y socialmente construido. Por último, la información es inerte, mientras que el conocimiento conduce a la acción. Y en este último punto evocamos otra vez  las ideas de Ariun Appadurai, que nos habla de las “comunidades imaginadas”, formadas por personas que no se ven cara a cara, pero que constituyen un colectivo, que conforman lealtades transnacionales que pueden desembocar en movimientos de activistas, en torno a la defensa de intereses comunes, como pueden ser la igualdad de la mujer, el cuidado del medio ambiente o la lucha por los derechos humanos.
      Edith Litwin, en De caminos, puentes y atajos: el lugar de la tecnología en la enseñanza, habla del uso de la tecnología para resolver los problemas del aprender, pero pone como condición para que esto sea posible que el docente haya identificado el error u obstáculo y diseñado una estrategia.
      En consonancia con este uso reflexivo de los nuevos medios, Andrade Londoño, autor de Ambientes de aprendizaje para la educación en tecnología, señala que “un buen docente no puede ser suplantado por la tecnología educativa más sofisticada” y solicita del enseñante que entienda la pedagogía como una práctica científica.
      Más allá de sus hábitos y preferencias personales, es evidente que los docentes no pueden soslayar el hecho de que sus estudiantes viven en un entorno donde están las nuevas herramientas y hacen uso de ellas. Por lo tanto, la escuela no puede permanecer al margen de estas prácticas y, por el contrario, debe tender a optimizar ese uso.
      Si, como dice Filmus, el nuevo paradigma productivo exige la conformación de redes, la capacidad de cooperación, la toma de decisiones, la adaptación al cambio y la capacitación permanente, la escuela debe trabajar sobre este perfil de trabajador. Para reducir la brecha tecnológica entre las comunidades y entre las personas, no basta con disponer de computadoras personales. Se necesita de mediadores que faciliten que los estudiantes hagan un uso a la vez lógico y creativo de las mismas. De este modo, al decir de Andrade Londoño, se apunta al trabajo –actividad creadora- y no meramente al empleo –tarea alienante-.

Conclusiones
En la hipótesis inicial sosteníamos que las nuevas tecnologías pueden ayudar en la construcción de sujetos más autónomos y participativos si se dan ciertas condiciones, entre ellas la intervención de docentes que hagan de ellas un uso reflexivo y cuidadoso.
Consideramos que es posible sostener esta hipótesis, ya que, a través de los argumentos que hemos desarrollado creemos haber demostrado que es posible reducir los aspectos negativos de la llamada “sociedad de la información” y, mediante una adecuada intervención de los docentes mediadores, habilitar en los estudiantes la posibilidad de apropiarse de nuevos conocimientos y desarrollarse como sujetos.
Claro está que esta posibilidad depende de la disposición de los docentes para comprometerse en una tarea que es de vital importancia para democratizar el acceso a la igualdad de oportunidades educativas.

Fuentes documentales
Bibliografía:
Andrade Londoño, Edgar. Ambientes de aprendizaje para la educación en tecnología.
Características de un ensayo.
Contín, Silvia (2010) Alfabetizaciones ¿Un plural para pensar juntos? En: Seminario Nacional La formación de lectores como sustento para la igualdad. Ministerio de Educación. Plan Nacional de Lectura.
Filmus, Daniel. El papel de la educación frente a los desafíos de las transformaciones científico-tecnológicas.
Litwin. Edith. De caminos, puentes y atajos: el lugar de la tecnología en la enseñanza.
Lyotard, Jean Francois. Modernidad y Posmodernidad.
Trejo Delarbre, R. (2006) Viviendo en El Aleph. La sociedad de la información y sus laberintos. Barcelona, Gedisa.




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